jueves, 12 de marzo de 2009
RAQUIRA: LA TRADICIÓN ARTESANAL DEL BARRO COCIDO
domingo, 8 de marzo de 2009
EL PAPEL DEL MAESTRO: DE LA ENTREVISTA CON DON MANUEL ARIAS (Continuación)
R.B. Hay mucho egoísmo en el saber hoy en día
Don Manuel: La competencia ha llevado a eso. Los mitos amazónicos condenan la mezquindad. El que acumula bienes a favor suyo, sin compartir con los demás, le acarrea, no solamente a él, sino a todo el grupo, castigos irreparables. Por la mezquindad de la suegra de Kajúyali, que le impidió a este repartir los peces en los ríos de la sabanas, cuentan los Sikuani, no hay peces en las llanuras del oriente. La mezquindad y la envidia son hermanas y son los comportamientos más rechazados en el pensamiento indígena.
En las tradiciones populares de la minería la envidia ahuyenta el oro. Si a una mina entra una persona envidiosa la aguja de la veta se pierde. Por eso es tan difícil y desagradecida esta actividad. Porque donde hay oro hay envidia, y nadie entra a una mina con el corazón libre…
R. B Afirma Usted que la pedagogía no debe separar la enseñanza del trabajo
Don manuel: La modernidad – la de ahora – ha despojado el trabajo y la experiencia de respeto. Marx decía en el manifiesto que “…la burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al sabio, los ha convertido en servidores asalariados”. Pero no es sólo en asalariados desprovistos de toda veneración sino en la ominosa condición de parias, si no se tiene éxito económico. Hoy se celebra la riqueza, bien o mal habida, no importa, pero no la sabiduría.
R.B Usted también dice que el maestro es un faro
Don Manuel: Lo es, pero eso ya no se entiende. Es una profesión que antes tenía todo el respeto social que se merece. Ya no se entiende que el papel del maestro que es sagrado. Un sacerdocio. Ni la sociedad ni la escuela respetan hoy en día al maestro. Nada hay más importante en una sociedad que transmitir los valores, experiencias y la energía espiritual que la humanidad, y una sociedad, ha desarrollado a través de su historia. Nada es más importante que ayudar a ubicar a un ser humano en el conjunto del cosmos y la naturaleza; descubrir con él la pasión humana por conocimiento y por el arte, y ayudar a formar su espíritu crítico. Hoy en día es una profesión como cualquiera y la gente envía a los muchachos a la escuela para no tenerlos en la casa.
lunes, 23 de febrero de 2009
sábado, 21 de febrero de 2009
MARUJA GUTIÉRREZ MUJER POETA NACIDA EN YARUMAL EN 1915
Maruja Gutiérrez Muñoz es una poeta de 93 años que vive actualmente en la vereda Santa Elena al oriente de la ciudad de Medellín. Ella nació en el municipio de Yarumal, Antioquia. Fue maestra y fotógrafa. Su poesía tiene un carácter religioso.
¿Dónde han ido?
Voy errante buscando entre las nubes…
¿Dónde están los que amé?... ¿Dónde están ellos?
Son copos blancos que a mi paso huyen,
son nubes blancas… inquietas… sin destellos.
¿Dónde están los que amé? ¿Por dónde han ido?
¿Son sólo sombras que guardo en el recuerdo?
Buscando voy a mi dolor olvido
buscando fin a mi dolor acerbo,
en mi errante vagar por el camino
ciego a mi paso este dolor son lágrimas,
porque sufrir y pensar, ese es mi sino.
¿Dónde están los que amé? ¿Qué pena larga
los oculta por siempre en la distancia?
Llorando ausencias porque son amargas
puedo encontrar para mi mal remedio.
Con la tristeza de las almas solas
voy callando de mi alma los sollozos.
¿Dónde han ido a parar? Duermen en calma,
los que dejaron vacíos ya mis brazos,
deshecho el corazón y muerta el alma.
Descanso
El sol se ha ido ya, y afuera llueve…
frío adentro y afuera, en el alma y en el cuerpo…
penetrante y amarga, gris y triste se mueve
como sábana blanca, la neblina del puerto.
Se ve el último puerto, donde mi nave se muere
esperando a que zarpe, en mi postrer viaje-
Hace frío y no hay luna que me alumbre el paisaje
donde otrora feliz atracara mi nave.
Ya no llevo su carga de ilusiones y flores,
ya no canta en la orilla, su feliz alegría;
que su carga es ahora de infinitos dolores
y es de penas amargas su tenaz sinfonía
Ahora entro en mi nave, en mi último viaje…
es un templo imponente, donde reina el silencio…
ya ni dentro ni fuera, en mi alma no llueve,
entre niebla y susurros, terminó mi cansancio.
Y habrá flores de nuevo, alegrando los campos
habrá soles, murmullos, alegrías y cantos
pero yo, ya no quiero interrumpir mi descanso.
NUESTRO PERSONAJE: MIGUEL DE UNAMUNO

Miguel de Unamuno nació en Bilbao en 1864. Estudio filosofía y letras en Madrid y fue nombrado profesor de Griego en la Universidad de Salamanca, ciudad en la que vivió hasta su muerte, salvo los años de exilio pues sufrió persecución por sus escritos e ideas políticas. Estuvo en el partido Socialista y se dice que hacia 1897 sufrió una profunda crisis existencial en la que ahondó sobre sus preocupaciones religiosas. Su reflexión sobre la existencia humana, la razón y la fe lo llevaron a una afirmación angustiosa de la propia existencia como una entidad contradictoria. En 1900 fue nombrado Rector de la Universidad de Salamanca, siendo destituido del cargo en en 1914 por declararse partidario de los aliados. En 1924 fue deportado a la isla de Fuerteventura, en Las Canarias, luego se exilió en París. En 1931 regresó a Salamanca donde fue nombrado de nuevo Rector de la Universidad y en donde muere en 1936 el día 31 de diciembre.
Entre sus escritos se mencionan ensayos como: Vida de Don Quijote y Sancho (1905); Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913); La agonía del Cristianismo (1926-1931). También escribió novelas como: Niebla (1914), Abel Sánchez (1917) y San Manuel Bueno, Mártir (1933), y poemas, siendo el más conocido El Cristo de Velázquez (1920).
Un poema de Unamuno:
La oración del ateo
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas, Tú que a los pobres hombres nunca dejas sin consuelo de engaño. No resistes a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes. Cuando Tú de mi mente más te alejas, más recuerdo las plácidas consejas con que mi ama endulzóme noches tristes. ¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande que no eres sino Idea; es muy angosta la realidad por mucho que se expande para abarcarte. Sufro yo a tu costa, Dios no existente, pues si Tú existieras existiría yo también de veras.
MONTEALBÁN:LA CIUDAD-RITUAL DEL SOL
Los Cibernautas Descalzos estuvimos en Oaxaca, México, en nuestro habitual peregrinaje para visitar Montealbán, una ciudad – ritual, arqueológica, del siglo V a.C, en los valles centrales de Oaxaca, fundada por los zapotecos a finales del Preclásico Tardío. La ciudad – ritual está localizada en lo alto de una montaña. Desde allí se divisa el valle de Oaxaca y la cuenca del río Atoyac, hoy en día un empobrecido y contaminado hilo de agua .
En el recinto –ritual vivía la elite; en las laderas las familias zapotecas que cultivaban maíz como producto principal, frijoles y calabazas. En montalban se desarrolló una escritura propia, un calendario y un complejo sistema comercial con relaciones estrechas con Teotihuacán. Montealbán fue abandonada al final de la Fase Xoo, quizá por una crisis ambiental, o por presiones externas, no se sabe, esto es un misterio.
Nos permitieron, como una excepción, quedarnos hasta el atardecer para ver el juego de luces y sombras naturales, y el famoso meridiano de la estela 18 estudiado por Rodrigo de la Torre. Fue una experiencia única. Tomamos algunas fotos y las compartimos en el Blog.
domingo, 11 de enero de 2009
DAGUERROTIPO
Las fotos fueron tomadas por Paola García en el Mercado de las Pulgas de Bogotá.
Daguerrotipo
La negra carpa cubre los malabares del ojo.
El lente es un ojo obturado,
una hendidura al asecho sobre la caja oscura
que espera, bajo el reflector del sol,
- la iglesia de Lourdes al fondo -
la imagen invertida y suspendida en la nada
que viajará a la velocidad de la luz
cuando se desgarre el velo.
¡No se muevan! ¡No se muevan!
Todo es tensión en el ambiente.
El hombre de boina negra,
inclinada su espalda de mastodonte
bajo la negra carpa,
abraza el cubo oscuro
del que depende su vida,
el ojo atento, buscando,
buscando la eternidad de una gota de luz en un instante.
Mira...mira a través del tunel:
piensa en la luz fugaz de los ojos de la mujer,
en la palpitante vena en la sien del hombre,
el brazo sobre la espalda de ella,
el anillo de baratillo que fulgura como un diamante.
El ojo se ha detenido en el escote de ella – el ojo es un sol-dios castigador –
¡No se muevan! ¡No se muevan!
Cuenta hasta tres...
Retira un instante la tapa del ojo de la caja
y el ojo- túnel engulle la pareja.
El ojo cegador es cubierto de nuevo.
La noche eterna de la caja entra en reposo,
sobre el trípode Nicte
presagia
la dulce tragedia de los amantes: el laberinto,
la eternidad detenida sobre la placa de bromuro de plata
tan frágil,
como la sonrisa de ella. ¡Ojo! el tiempo lo dirá...
¡Ojo! el minotauro está suelto...
La negra trompa de elefante que sale de la caja
se traga la mano de dedos amarillos – quemados por los ácidos -
luego el brazo – el necesitado brazo –
que tantea el laberinto,
reptando, tocando,
¡revelador!
¡fijador!
¡detenedor!
¡agua!
y afuera.
De las sombras salen sombras,
y sobre las sombras se detiene el ojo de cristal,
la mano las encierra en una viñeta de corazón – que miente –
“erpmeis arap sodinu “ dice,
y de nuevo la carpa negra
y de nuevo el ritual del mago que se repite,
-la mente ocupada: “con estos seis mil pesos ajusto para la pieza” –,
el ojo absorto,
el ojo como una extensión de la luz,
el ojo como la mano de Dios sobre la arcilla.
La luz atraviesa el celofán rojo,
el ojo en la mirilla superior de la caja
horada la noche primordial de los elementos,
¡revelador!
¡fijador!
¡detenedor!
¡agua!
y afuera.
Frota con agua la cartulina para que el milagro se complete,
un poco de saliva para fijar la imagen
“ haced esto en memoria mía”
Y el ojo gira en su orbita
y ve la sonrisa de la pareja cuando lee sin leer
“unidos para siempre”,
“para siempre” repite irónica la sibila en su trípode
dentro del oscuro recinto.
El brazo que ha vuelto a su lugar,
se estira: “son seis mil pesos, la propina es voluntaria”
“el que trabaja en el altar vive del altar”
y el ojo los ve irse felices por el parque.
Cierra el ojo del cíclope
recoge el trípode,
el caballito de madera,
el sombrero mexicano,
y se interna en el laberinto
de las calles
donde comienzan las sombras a instalarse.
¡Ojo! el minotauro está suelto...
