martes, 29 de julio de 2008

TERCERA PARTE DE LA ENTREVISTA CON DON MANUEL ARIAS MAESTRO DE ESCUELA DE RIOVERDE DE LOS VENADOS

Conversación en el patio
Rafael Benjamín
EL SUEÑO, LA MEMORIA Y EL ARTE

Amaneció lloviendo a cántaros en Ríoverde y don Manuel, que se levantó indispuesto, decidió que nos pusiéramos a escoger los granos de café de la pequeña cosecha o traviesa de mitad de año. Los granos secos de café, dispuestos en una mesa, eran separados, uno a uno, en dos categorías, los que estaban en perfecto estado y los defectuosos por haber sido recogidos sin una suficiente maduración o habían sufrido daño en la despulpadora. Los primeros eran destinados a la venta, los segundos, llamados “pasilla”, al consumo de la casa. Mientras hacíamos la tarea junto a Doña Ana y una nieta suya de nombre Lucía, y bebíamos tasas de café caliente, con canel, iniciamos una conversación que resumí luego en mi cuaderno de apuntes como se verá a continuación.

Le pregunté a Don Manuel por su estado de salud

- La salud es un equilibrio precario. Podemos ver la salud desde su otra cara, la enfermedad, que no es en sentido estricto la ausencia de enfermedad sino pérdida del delicado equilibrio de lo que los indios de la Amazonia llaman la “ley de la vida”- La ley de la vida es un orden vulnerable, depende de la voluntad y del comportamiento individual y colectivo. En Occidente la enfermedad la vemos como algo del individuo o algo de lo que se ocupa el estado, la coerción sanitaria y no como una responsabilidad de todos. Por ejemplo, a mi me está matando la nicotina, el fumar en exceso rompe un equilibrio que yo no puedo restablecer porque el estado de ansiedad al que respondo depende del comportamiento de esta comunidad. Desde que nombraron de rector del colegio a Jesús Vásquez, un ignorante y fanático religioso y político, tripliqué mi dosis de tabaco y café y eso me está matando amigo.

- ¿ Qué soñaste anoche Rafael? - Me preguntó de repente.

- No recuerdo, generalmente no los recuerdo -.

- Es una pérdida -.

- Los sueños Son vistos como claves de algo oculto, quizá anómalo...

- A mi me interesa el sueño y el ensueño. Hay algo fantástico es ese borde, el borde del sueño. El ensueño. El hombre y la mujer son fundamentalmente seres - que - sueñan y ensueñan. Lo típico de la modernidad, la de ahora, es el temor a soñar. A la gente le da pavor soñar y de eso no se habla, o hablan los que tienen con que pagar a los psicoanalistas. Los sueños, tienes razón, se volvieron vergonzosos, manifestaciones anómalas del espíritu-.

- No obstante estamos en un mundo lleno de fantasías oníricas. Se ve en el cine y la televisión-.

- Los sueños se hacen ahora en estudios, donde, al lado del creativo, está el banquero y el comerciante. Te imponen, envician, y te venden sueños. Yo comenzaba mis clases en la mañana invitando a mis alumnos a hablar de sus sueños. Una norma fundamental para una pedagogía liberadora: Dejad que las personas sueñen y hablen de sus sueños. Dejad también espacios para el ensueño. A veces, la escuela es el chico malo que persigue las burbujas de jabón que echamos al aire y las destruye. A veces la escuela invoca un falso principio de realidad que corroe los sueños -.

- Siempre muestra Usted aversión a la televisión... -.

- La televisión comercial repleta de violencia, es una invitación a la autodestrucción y un monumento colosal a la estupidez humana. El que inventó la T.V. murió loco tal vez sumido en una depresión infinita al avizorar el daño que le afligiría a la humanidad. Pero es una tontería satanizar un medio, cualquiera que sea, una tecnología. Lo que puede ser dañino es el sistema de poder en el que está inmerso ese medio, esa tecnología. El poder del medio y su perversión es el capital, la ganancia que lo mueve y que te coloniza el espíritu con imágenes, textos, símbolos que se nutren de una libertad que el sistema te niega. Que se alimentan de tus frustraciones. Son amebas del espíritu inventadas por publicistas que preconizan, como sus héroes de papel, el poder infinito del dinero. Dice en una entrevista hecha en Medellín el escritor y poeta alemán Hans Magnus Enzensberger que la televisión colombiana significa un problema “…casi tan grave como la guerrilla: la guerrilla mata la gente, pero la televisión mata el cerebro de la gente”-.

- El sueño es otra forma de la memoria... - Comento -.

- No estoy seguro, el sueño es lenguaje y vivencia. Lo que sucede es que en ocasiones, el sueño y la memoria nos dan miedo. Cuenta Rafael Humberto Moreno, el narrador y ensayista boyacense que el escritor venezolano Salvador Garmedía sentía desde joven una gran admiración por la novela Robinson Crusoe de Daniel Defoe, porque Crusoe era un hombre solo. Un hombre únicamente acompañado de su memoria. “Una consciencia rodeada de sombras”. Así me siento cuando estoy en la soledad de mi casa. Además de la soledad y de las sombras, me dan miedo las infinitas grietas de la memoria. Hay grietas vacías, falsos abismos, fosas profundas a las que no queremos o no podemos asomarnos y hay extrañas afloraciones, fantásticas algunas, cargadas de nostalgia otras, que ponen nuestra alma en vilo.

La memoria nos permite un viaje. Y en todo viaje hay aventura. Agregó-.

(Sobrevino una pausa de silencio...encendió su pipa y emprendió uno de sus habituales monólogo, hablando consigo mismo)

- La memoria es un territorio al que viajo con frecuencia. Me siento a gusto, triste o alegre recorriendo los laberintos de mi vida. Hay en este territorio insondables misterios, puertas que se quedaron a medio abrir, caminos que apenas, ahora, descubro y hay certezas que aún me ayudan a vivir. También un repertorio infinito de sensaciones. Soy libre de recordar, pero cada paso que doy encadena en mi memoria sucesos sobre los que nada puede mi voluntad. Pero lo que inquieta es si viajar a la memoria es un viaje también hacia la muerte. Dicen que los moribundos deshacen los pasos vividos en su último viaje hacia la nada. Esa experiencia la he vivido mediante la toma de yagé con los indígenas Kofán del piedemonte del Amazonas. Uno camina entre fantasmas en la medida que se hace viejo. Fantasmas de muertos cercanos a uno, fantasmas de vivos que te abandonaron un día. Es un diálogo que no cesa y esas voces te acompañan, te interrogan y te ayudan a pensar que todo, todo tiene un final.

(Nos quedanos callados).

- No lo veo así, debe haber una manera de evitar ese viaje regresivo...-Digo para reiniciar la conversción.

- Frente a la memoria erizada de peligros – y poblada también de ángeles guardianes- se erige la palabra escrita, mediadora entre el abismo de la caída y el sueño de la resurrección. No hay caída ni resurrección absoluta, estas sólo son posibles en la literatura y en general en las artes. El viaje por la memoria es la constatación de la pérdida de la inocencia. Porque esa es la tragedia que vivimos los seres humanos, tal como lo cuenta el mito: perdimos la inocencia y nos hemos auto-expulsado del paraíso. Hay fragor de huracanes pero la vida sigue, debe seguir... Y la memoria, ese deleznable cuaderno, hecho cenizas, cuando menos piensas, reverdece.

¿Qué es para Usted la literatura?

- La literatura es un laberinto lleno de fantasmas. El autor los invoca para que invoques los tuyos-.

( Advierto un leve sonrisa al decir esto, pienso que se burla de mí)

¿ Cual es su visión sobre el arte en su conjunto?

Es una mala pregunta - me regañó –. “El arte en su conjunto” ... me hace acordar de las políticas culturales que están hechas para no decir nada.

Y se marchó dejándonos solos en el corredor de la casa frente a la mesa donde escogíamos los granos de café.

- Ya le pasará-. Dice Doña Ana ofreciéndome un pedazo recién horneado de mantecada.

[ De su cuaderno de notas: El arte es una necesidad del espíritu humano. El arte es el conjunto de conocimiento, habilidades, técnicas y prácticas que las personas de una sociedad utilizan para transformar la materia y el pensamiento, el espacio y el lenguaje en objetos o productos destinados a la contemplación y el goce estético y artístico. Lo estético se refiere a la belleza y a la armonía, lo artístico se refiere a lo trascendental de la vida, de la cultura y la vida de todos los seres humanos (la humanidad) y de la vida y la experiencia de cada persona. Así como los alimentos fortalecen y dan vida a nuestro cuerpo, el arte alimenta nuestro espíritu. Una pintura, una canción, una danza, un poema, un cuento, una obra de teatro, son productos artísticos que no satisfacen de manera directa las necesidades básicas como la alimentación y el vestido, pero satisfacen necesidades fundamentales del ser humano, como es el de sentirse emocionado frente a la belleza, o frente a objetos o hechos (artísticos) que lo hacen pensar en los dramas, importancia y retos de la vida de los seres humanos, de nuestra propia existencia y de la vida en general. La estética o la noción de la belleza depende mucho de cada cultura. Un objeto bello para una cultura puede parecer fea para otra. Un objeto armonioso para una cultura puede resultar poco armonioso para otra. Pero todas las sociedades tienen en alto valor los objetos que considera bellos y armoniosos. Lo humano en el arte es lo que le da su universalidad. Todos los seres humanos, en todas las culturas sentimos incertidumbre y dolor frente a la muerte de nuestros seres queridos; todos sentimos amor por otra persona y gozamos de la felicidad del amor y de la tristeza del desamor; todos sentimos admiración frente al valor desinteresado y la defensa del honor y sentimos rabia frente a la cobardía y la falta de dignidad; todos sentimos amor y respeto por nuestros padres y hermanos; todos valoramos la compasión y la capacidad de sacrificio de las personas que arriesgan su vida y seguridad personal por la vida y el bienestar de otros. Todos estos, entre muchos otros, son ejemplos de sentimientos que motivan al artista a expresarse y que cuando son transmitidos, nos producen emoción.]

[Las elites dominantes, etnocéntricas, muchas veces tratan de imponerle sus propios criterios de belleza y armonía a otras sociedades o grupos humanos a los que consideran subordinados. La sociedad occidental, europea, que dominó el mundo por muchos siglos, a través del sistema colonial, estableció normas de belleza y arte que consideró universales y se las impuso a las demás sociedades. Ellos pensaban que sólo la música europea era bella, que la pintura europea era la única artística, que la literatura europea era lo mejor. Lo triste es que las elites criollas así lo creyeron].

(Hay un dibujo a lápiz con un rostro de mujer delineado de manera delicada)

[Los pintores de la colonia (La familia Figueroa, Arce y Ceballos, etc.) pintaban retratos de la virgen para las iglesias, representando siempre a María como una mujer europea de la época. Cristo se representaba como un europeo hermoso. Se olvidaban que María y Cristo eran personas nacidas en oriente, gente sencilla del pueblo. Estos pintores representaban a Los paisajes de los fondos de los cuadros correspondían a paisajes europeos. Por eso, en el pasado colonial de nuestro país y en la vida como nación independiente no se valoraba, y aún no se valora de manera debida – las expresiones artísticas propias. Los artistas querían pintar, escribir, componer música, hacer edificios como lo hacían los europeos y no valoraban la herencia artística del país fundamentada en la coexistencia y convivencia de las comunidades indígenas, afrocolombianas y mestizas. Esta desvalorización de la vida y las expresiones culturales de los pueblos diferentes hace parte de todo sistema de dominación. Para poder dominar un pueblo la sociedad o grupo domínate considera que las expresiones religiosas de los otros son hechicería, que sus creencias son resultado de la ignorancia, que su lengua es una jeringonza, que su música es ruido, que su conocimiento no sirve porque no se parece a la ciencia, que su historia son fantasías, que su arte es primitivo. En fin, numerosos prejuicios que nacen de la consideración de que el otro no es como soy yo, y si no es como soy yo, lo puedo dominar].

Continuará...

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